Durante el proceso de esta obra abordé una fragmentación expresada en emociones; todas ellas fueron necesarias para comprender al cuerpo mortal, sociocultural y sostén, lo psíquico y la libido como un espiral que en su vaivén hacia su centro y hacia afuera conecta con los propios puntos sensibles de mi totalidad.
En la búsqueda de integrar y cuidar la oscilación constante entre individua y madre, termino por aceptar mis facetas del pensar como principios alquímicos, que simbólicamente desembocan en la fuerza del deseo ya en mis manos y así, en una nueva y próxima identidad.
Final y comienzo al unísono, relacionado también con la interconexión, la ambivalencia, lo que hace al sentido e identidad humana.
De ahí su título, conceptualizando el transmutar de lo emocional.
De esta manera la obra concluye en estas variantes polimórficas que expresan una misma unidad múltiple.
Lápiz sobre papel
66x 95cm
2026