Está pintura comienza de una imagen interna.
Una apertura a partir de las veladuras,  donde empieza a develarse en la forma y el color la vida misma, las respuestas.
 En este caso, mi identidad como mujer y madre se vuelven un campo de autoconocimiento, donde la pintura dirige cuáles son los vértices a conocer.
Un rojo denso lleva la memoria de la sangre, fluido de vida.
El violeta conserva dentro líneas blancas, una nueva forma de conexión y alimento.
El centro es el origen y el equilibrio.
Este es el resultado de conocer en simultáneo la materia y la propia identidad.


Obra hecha con acuarela y óleo pastel sobre papel para acuarela de 300grs con 60% de algodón.
50x70cm
2025